Venezuela: Inseguridad, Agitacion Y Miedo
por: Carlos
La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Abraham Lincoln
El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio. Winston Churchill
Es lamentable que un bello país, con todas las oportunidades para garantizar una calidad de vida favorable no solo para los venezolanos, sino para los emigrantes que en el quieran vivir , se ha convertido últimamente, en lo que podríamos denominar la caldera del diablo, en donde la inseguridad, el temor, miedo se ha incrementado. Como alguien señalaba día a día, como en el caso de Argentina son numerosas las conductas individuales y colectivas que se explican por ese sentimiento. La democracia está siendo corroída por esta causa. Es un fenómeno, que está incrementándose, en donde como lo señala temas.cl
Los robos a edificios completos, el secuestro en sus más variadas formas, se están convirtiendo en prácticas delictivas frecuentes. En la calle abunda el tráfico y la tenencia ilegal de armas de fuego. Los recintos que en otros tiempos se consideraban “sagrados” en la comunidad, tales como la escuela, el hospital, el templo, son ahora espacios propicios para cometer cualquier tipo de delito.
Es preocupante que uno no sabe si va a regresar a su casa cuando sale de esta, porque simplemente puede ser asaltado, secuestrado, violentado y hasta llegar al extremo como lo señalan a diario la noticias de ser asesinado.
Es alarmante como estos hechos, sobre todo de asesinatos, homicidios, se dan en todas las principales ciudades, pero de una manera alarmante en su incremento en Caracas, Valencia, Maracay, Maracaibo, por mencionar algunas.
Ante esta realidad nos sorprende que muchos ha decidido abandonar el país, buscar otros que le garanticen, estabilidad económica seguridad y no sorprende por tanto, que en Australia, país lejano ya vivan una gran comunidad de venezolanos, ya no se diga, Costa Rica, Europa, los mismos Estados Unidos,
Esa fuga de personas, sobre todo de talento, no puede ser ignorada por el actual gobierno, porque es una gran pérdida, un capital en donde el Estado, la Nación ha invertido en su capacitación, formación y que fácilmente los países más poderosos absorben a un costo mínimo, gratuito.
Ante esta realidad, se nos señala, que los arzobispos y obispos de Venezuela han escrito una carta Pastoral, cuyos principales acápites describen cómo la sociedad venezolana va cayendo en una violencia inusitada.
La violencia nos abruma, dicen los clérigos y agregan: Con gran dolor vemos cómo Venezuela se convierte a pasos agigantados en una sociedad violenta. Comprobamos que la violencia se presenta incluso en el mismo seno del hogar: la sufren la mujer, los niños y niñas, y se manifiesta en forma física, psicológica o sexual.
Cada día se incrementa dramáticamente el índice de homicidios, que coloca a Venezuela entre los países del mundo con mayor número de muertes por asesinato. Hoy se asesina hasta por cuestiones banales: para robar cualquier objeto; se asesina por venganza o por encargo, a través del oscuro mundo del sicariato; se asesina bajo los efectos del alcohol o las drogas; igualmente ha habido asesinatos por cuestiones políticas. Estos asesinatos son realizados casi siempre con armas de fuego que circulan sin control alguno.
No cabe la menor duda como alguien comenta, que la multiplicación de los delitos, casi siempre violentos, está consiguiendo que los venezolanos vivan con una sensación incesante de peligro que, en cualquier momento, puede realizarse en una agresión inesperada.
En Venezuela es lamentable no se puede transitar libremente como en otros tiempos, porque la inseguridad es un hecho cierto, hay el temor producto del descuido del actual gobierno al respecto de ser interceptado, hasta matado por los asaltos continuos que se dan y en donde muchas veces mueren personas inocentes por las balaceras que en ellas se dan ,en donde uno es un simple transeúnte.
Ha aparecido como indica la fuente de información citada, una nueva forma de violencia originada por la intolerancia política entre quienes se manifiestan afectos a una determinada orientación ideológica, y aquellos que piensan y opinan de manera diversa, cerrando toda posibilidad de diálogo y entendimiento. Esta intolerancia está alimentada, entre otros, por algunos programas de opinión en los medios de comunicación social, que sin ningún tipo de pudor o ética, denigran de personas e instituciones.
Hay una división muy marcada entre los partidarios del gobierno y la oposición, hasta el extremo que la violencia es el diálogo en vez de enfrentar los problemas, las aspiraciones en forma democrática, sin dejar que el odio, el rencor, la ira se manifieste.
El presidente Chávez ante esta triste realidad debe detenerse a reflexionar lo que ello representa en sus aspiraciones presidenciales, en consolidarse en el poder, porque esta propiciándose un clima muy negativo, que sin duda alguna lo afectará seriamente, por ejemplo el 26 de Septiembre en donde se elegirán a senadores, diputados para la Asamblea Nacional.
Debe el presidente con su equipo de trabajo fortalecer la seguridad, garantizar al venezolano una calidad de vida a la que tiene derecho, castigando seriamente a quienes con facilidad han hecho de la violencia un clima desfavorable y amenazador.
Muy asertivo lo que se comenta, que el derecho a la seguridad sigue siendo una deuda pendiente de los poderes del Estado. Muchos de sus funcionarios no solamente cometen una grave omisión al no encargarse efectivamente de cumplir con sus obligaciones, sino que además contribuyen a profundizar el clima de inseguridad. Hay funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado involucrados activamente en la ejecución de diversos delitos. Un sistema de justicia promueve la impunidad y por ende, la violencia, cuando deja sin castigo al delito y a su responsable.
Es un deber de la ciudadanía exigir a los poderes del Estado, principalmente al gobierno, que cree las condiciones necesarias para que el derecho a la vida, a la integridad física, a la protección de la propiedad, al libre tránsito, entre otros, sean derechos al alcance de todos. Actualmente, la respuesta ante la violencia social es el miedo, que nos lleva a encerrarnos y a protegernos, a desconfiar de todos. “Sálvese quien pueda y como pueda”, parece ser la consigna ante organismos de seguridad ineficientes, indolentes o cómplices.
Sólo una sociedad que ama la paz, que respeta la vida, que quiere ponerse bajo el imperio de la ley, tendrá la fuerza suficiente para exigir al gobierno el cumplimiento de sus deberes. Necesitamos una profunda conversión personal y ciudadana, cambiar nuestros hábitos de convivencia, y respetar la vida del otro, sabiendo que es “imagen y semejanza de Dios” , copartícipe de la misma historia humana.
Esperamos que el presidente Chávez se detenga a reflexionar sobre esta situación y vaya dando paso a acciones que rescaten la confianza del venezolano en su gobierno y sobre todo, que colabore en sus programas dentro de lo que una democracia real ofrece. Que así sea…
Sobre el Autor
Ing. Industrial-administrador, abogado.EGADE (ITESM), UC, Universidad de Chile, Postgrados maestrías en Administración de empresas mención mercados, recursos humanos; Calidad y Productividad; educación Doctorado en Educación Profesor titular e investigador Area de Postgrado de Faces UC. Coordinador Programa de postgrado gerencia de la calidad y productividad, Faces, UC Consultor -asesor empresarial DEPROIMCA http://www.entorno-empresarial.com EXATEC
(Articuloz SC #3154345)